Igual que ese anuncio que dice que el perfume de un hombre se la juega en las distancias cortas, un escritor se la juega en las narraciones cortas.
James Salter es uno de los grandes narradores norteamericanos en activo. Pese a no publicar en muchos años ha sido y seguirá siendo un referente. La crítica ha aplaudido su regreso con "La última noche", 10 narraciones cortas que reflexionan sobre las relaciones sentimentales en todos sus derivados.
Tengo que decir que no todos los cuentos me han gustado, pero hay otros que dejan huella. En todos ellos se demuestra que bajo una aparente familia feliz siempre hay algo turbio escondido a punto de ser descubierto. Ahí radica la maestría de Salter: nos presenta a unos personajes descritos impecablemente, casi siempre personas que querríamos tener como amigos, para luego decirnos que son igual al resto de mortales, con las mismas miserias o aún peores.
Magníficas descripciones, sutiles giros argumentales que hacen tambalear el universo en el que personajes y nosotros como lectores nos encontramos, parquedad en las palabrar (creo que Salter no ha querido que sobrara ni un solo artículo, ni una sola preposición), configuran un libro de estilo frío, de personajes con la sangre demasiado calientey que invita a ser releído (de hecho, espero releerlo después del verano).

Libro 100% recomendable, de lo mejorcito que he leído. Pero sin estar a la altura de los 9 cuentos de Salinger
Pues me has puesto los dientes largos con este libro. Y si, siempre es así. Todas las familias, toda la gente, por estupenda y sencilla que parezca, siempre esconde algo oscure y tétrico en la trastienda. La gente es extraña, muy extraña.
Respecto a lo de Lady Di, creo que fue una conmoción porque todo el mundo seguia su vida como si fuese un culebrón. Todo el mundo sabía de sus miserias, sus tristezas, sus alegrías. En fin, como una película, y todas la tías se solidarizaron con ella. Es como si fuese uno más de la familia, a base de verla todos los días a la hora de la comida y la cena, en la tv. A mi me resultó triste pero por lo patético y lo absurdo de su existencia, en el sentido de que parecía una muñeca rota. Una mujer que, aparentemente lo tenía todo, vivia un cuento de hadas, cuando en realidad vivía inmersa en una película de fREDDY kRUGGER. Y lo más triste de todo es ver como una persona aguanta una vida de mierda sin mover un dedo para cambiarlo, desperdiciandola para siempre. Un beso