
No me averguenza decir que a mis casi 30 años sea un fan de una saga de novelas infantiles como Harry Potter. Rowling acertó con la creación de su personaje, pero según mi parecer, desde el quinto de HP, su autora vive de rentas, sin aportar nada de originalidad y mucho menos calidad literaria.
Este hecho se nota mucho en "Harry Potter y la Orden del Fénix", con diferencia la peor de las películas de este aprendiz de mago. No es que sea la peor de las adaptaciones (la primera entrega de Harry Potter dejaba un poco que desear) pero si que, al estar basada en un libro mediocre, la película no puede ser más que una película mediocre.
Buenos efectos especiales y unas escenas espeluznantemente fascistas con esa nueva professora Umbridge destacan al lado de un guión confuso, personajes planos y un clímax sin emoción ni emotividad. Nadie sabe lo que busca Harry Potter o Voldemor hasta que está a punto de salir del cine, y aún así se pregunta para qué servia y si realmente este McGuffin era tan importante o no (que va a ser esto último).
Voy a ir a ver HP6 y HP7 al cine, esto lo tengo claro. Pero también quiero decir que esta película no está a la altura de las circunstancias. Y de paso aprovecho para pedir a la Rowling que sí,que mate a Harry Potter, que ya no da más de sí.
servido por nos-vemos-el-finde
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De entre la variada cartelera de cine primaveral, anoche escogé Spiderman para pasar la velada del lunes. Admirador absoluto de las2 anteriores partes, la tercera entrega de las acrobacias del hombre araña no me decepcionaron en absoluto. Si estar a la altura de las dos anteriores películas, Spiderman 3 es otra vez un alarde de pirotécnia audiovisual, con una factura impecable de los efectos especiales. Pero quizás flaquea de lo que precisamente permitió que las anteriores películas fueran notables: un sólido guión. ç
De hecho, el guión hace un poco aguas por todas partes: demasiados hilos argumentales para una película de 2 horas, sin ahondar en ninguna de ellas. La que se resiente más es la que cuenta el lado humano de Spiderman. Si en anteriores ocasiones sufríamos junto a nuestro héroe sus desgracias de amor y su triste vida familiar, en esta ocasión los problemas de pareja nos parecen reiterativosy no llegan a despertar en nosotros ningún tipo de interés.
Lo mismo ocurre con los supervillanos a los que se enfrenta: ni tan sólo el traje simbiótico logra llamar la atención con su intento de transformar a Spiderman en un personaje oscuro. Es más, lo convierte en un Tony Manero del nuevo milenio en una de las escenas más ridículas de la saga: el baile en el club de jazz.
En resumen, buen cine, diversión asegurada y el deseo de que si exista una 4ª parte esté hecha con una mirada a la segunda de las películas de Spiderman, sin duda lo mejor que ha dado este superhéroe en la gran pantalla.
servido por nos-vemos-el-finde
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